10/30/2007

POSICIÓN ESQUIZOPARANOIDE


Desatadamente mantengo en mi ala el grillete
elástico del desconsuelo maestro
que me imbuye en esos soles que aparecen
y desaparecen dejando abatidas cenizas
en las pestañas del torbellino marginal.
Ahora vulnerable y desnudo como un alma
sin su armadura negra, un enorme pavor
me embauca y me hace tronar de gélido panorama
confuso e indeciso, soy una luz de hielo,
derritiéndose paulatinamente
en el océano imperfecto de una bomba delicada
a punto de perder la cabeza
en una apuesta de eternidad filogenética.
Pareciese que el teatro, del camino hacia la tierra profunda,
que me produce un escalofrío de golpes de voltajes vehementes,
es el hecho posible de la aureola trazada con fuego
por anacoretas inmortales y desquiciados:
temo mucho despertar en la mañana
y ver que mi madre, la difunta embarazada,
está recostada a mi lado preguntándome cómo me llamo.
Temo mucho respirar siempre
en el mismo lugar la cantinela atroz
de una vieja afición por la vejez de ciertos negocios.
Muchas veces me escondo de ti
entre las puntas carmesí de la díada
altanera y robusta de tu pecho convexo.
Le temo al ocio de las flores y los corazones tallados en el tórax,
a la mentira de la necesidad de la cultura de animales nefastos.
Le temo a sus despedidas pequeñas nocturnas,
a sus rutinas de sitio paralelo al deseo de su presencia en mi boca,
le temo a su ojo sumergido en un punto invisible del horizonte
en donde se atraviesan otros hombres con pirámides definidas
muchos de ellos, posiblemente, mejores que yo,
en lo que yo no sé hacer.
No quiero que me deje pataleando:
el chupete de vidrio está dañándome
la mandíbula de la sinapsis.
No quiero que me deje sin las consonantes
bramando gotas de nieve.
No quiero tener que recordarla mirando la cruz del cerro.
!!!!La quiero, la quiero, la quiero para mí!!!!!
Soy un hombre tan aguzado como la espada más loca.

1 comentario:

Patricia Díaz dijo...

divagando en la inmensidad de la mente, un lugar realmente paradiseaco a un modo de quien no quire la cosa.