8/05/2009


*Zara Badhi con Soledad Cisternas (La Loba)

Mil animales muerden libido
y escapan sus hedores a hacer arder
los inmaculados y gamberros hielos de la humanidad
disipada en el abismo exquisito
de las piernas y las puntas,
iconos abiertos en sal reproductiva,
en misiones cumplidas al pie de la hembra,
cuerdas debilitadas en los violines del sexo.
Se come la fruta: prohibida
o no.
Se muerde más extenso, tres o cinco, sueños
sin ojos fracturados.
Explosiones en las bellas barrigas o el látex etéreo
de la desconfianza y el negocio. Fluyen los néctares
en la sideral plataforma de la nada y sus segundos:
cruel sabor a delicia culposa,
abigarrada serpiente que en su circulo reposa.

Estoy esperando el plomo en la palma
y regando sus fauces para con gloria
elevar el haz de la ignorancia y la cabeza
de betún adornar la mirada siniestra del estro demorado
en la maquina del tiempo maldito que no pasa.

Se le dan vueltas las fauces al serio
narcótico de la angustia difusa: cada sertralina,
rojos clonacepanes con aliño de resaca.

En el aspecto una bomba
que no para de caer al infierno
de las vicisitudes
del lugar donde no se llega jamás.

Y la pena pareciese sorber cada vestigio
de la reina de mi barbilla. Escapo en la fruta derrochada

y su sangre. No tengo,
familia que supla a los lobos viajeros.

1 comentario:

Zara Bahdí dijo...

Perro, no me gustan esas niñas tan piluchas en tu blog, TE AMO...leeré tus poemas con mayor atención y menos amor...