Inflexiones de marea llenan los vasos y quiebran las copas cual si de abuelos mórbidos se tratase el guión, atardece raudo el sol invisible que rosa de lado la cadena de asfalto.
Y a eso le llamo concreto, objetivo y absoluto como el cemento del camino, como la basura del vecino, como si casa no fuese nunca a tener...
He desordenado mi propio castillo, le prendo las cortinas a ver si algo florece, nada se inmola tanto como la seriedad...
Regreso al mismo lugar, ahí, donde nunca estoy. Cambio cien (besos seguidos) por siento que todo se ha acabado.
Hay una muralla transparente entre nosotros, es de furia y de metal, de papeles con extintos fotografiados por egoístas.
Toma la micro, querida, toma el metro y ándate de ti misma....
ahí me veras de pie como un Chileno, parecido a un perro con tiña pero un poco menos hilarante que las palomas que se cagan a los Peruanos cuando llueve.
8/24/2007
A UN SUEÑO
Ella le descuella la bestia embobada que brama al espacio,
donde él va despacio por las carreteras del esplín, besando sus recuerdos que más son entelequia del día en que ella en estrellas confundida y fundida en el deseo pueril de él siendo fiel y feliz,
le bese y le diga: “quédate conmigo en esta ánfora de paz, que parecida al más hermoso mausoleo, será la siempre deseada final mansión, donde te chuparé las magulladuras del corazón reventado que me has regalado, tan humildemente y por amor”.
Ella espera sin encontrar la razón de aquel ingrato de frío trato para con los habitantes de un tártaro cualquiera.
Mas ella recibe contenta las quimeras doradas y de ónix atisbado por filósofos anacoretas que beben cerveza en la plazoleta del pueblo.
Ella le dice: “no lo recuerdo, no lo encuentro muy cuerdo y más bien me hace experimentar la sensación del niño encerrado en el castillo que no conoce del sol ni el más mínimo brillo”
Él quisiese tomar el jugo de sus manos y aferrarse a su cintura como al cadáver el gusano.
8/14/2007
Yo no tengo madre, querida Electra y lloro en abdómenes sensatos mi mala cepa infectada de sueños parecidos a moscas de colores escasos mientras deseo el palpitar de tus vellos cuando abren paso a una idea de libertad. Yo no existo, querida Electra si no apareces, por lo menos, en forma de elegante sonido con esa cara de pena tatuada a fuego limpio, escondida tras esos dientes asomados a los mejores vinos de la vida, a los pulcros umbrales de una salida preparada para que nos saque cuando queramos de aquí. Yo no soy de metal, querida Electra soy de agua, vapores y hielos me hacen la comida. Te deseo cuando te apareces sin tus cedas de encanto cuando nadie te ve, y te toco las manos de todo tu cuerpo con el alma encaramada sobre un dilatado silencio de esa boca pequeña que acicala el rostro de tu vientre cada día. Yo no sé estar despierto, querida Electra, amada madre e hija de mi pasión sin remedio.
¿Y qué hago si no soy de aquellos que la cruz cargan con ojos rutilantes de airoso placer inmóvil y se quejan con sonrisa paciente a sabiendas de la paga, de la promesa que se avecina sólo por ellos que son regios suicidas?. Yo no soy de esos de los que admiro de los que contemplo volviéndose duros con los años que sostienen el pesado madero de los días que nacieron, de aquellas como tú que saben que hay que esperar serenos, que se debe postergar el premio, que mañana es otro día tan certero como la teoría de que todos envejecemos y quizás veremos atrás, y quizás no nos levantaremos, jamás, nunca más a trabajar. ¿Qué hago si nací bajo el signo epicúreo de la pandemia de estos años que a rebaños desplaza cual nada, si el metal de mis bolsillos no dibuja tantas sonrisas y solamente esboza la comparsa de mis embriágueses patológicas y lógicas penas de despertar y desesperar por volver a donde mismo, siempre igual y rutinero, navegando sin destino por los caprichos que no piensan en nadie por la imaginación del dinero? Yo no soy nunca de aquellos de la punta, no me veo en la fila ni me río como canalla, quisiera saber que la gloria tiene ese sabor que sublimo, que mi vino no hace llorar ni gimotear cual en las noches.
El cielo tapizado de viejas fálicas obscenas que por la tierra petrificada que combina con el sol plomo, han acabado con todo, han resistido la gnosis de los penúltimos guerrilleros de largas barbas amorosas, cual una tarjeta de oro que se desayuna a las irrisiones y nunca vuelve de su trabajo y nunca besa a tus manos.
Un maratón de monos de prisa gritan hacia adentro de sus fronteras disipadas:
se inflan como groseras certezas de que el delirio final de Dios acabara con los regios pulmones rosados de esa bella niñita.
y él… el protozoario intelectual se venga de Eva, la humilla y la somete bajo brutal hegemonía hasta dibujarle en su antigua y gallarda piel de única salida, las púrpuras secreciones del dolor de la injusticia; la virgen ya ultrajada manufactura en un pedazo de su reventado corazón delicado:
“En particular esta raza debería extinguirse, ángeles ebrios tomaremos la paz y la violaremos, nos alzaremos en el silencio de la ignorancia y la soberbia y arremeteremos por la espalda como las gallinas sinsentido en las que nos han convertido”.
Quiero llenar de algo esta pagina de sal, para desenfrenar, (o en su defecto) aprisionar las barreras contra las que se impactan las quimeras embriagadas de mis días. Tendré la prudencia de estafarme a mi mismo cuando lea el grabado que me tatué en la lengua y que se parece al beso desgraciado de la mentira, de la verdad de sus palabras que nunca serán mías. Y espero que los cigarros jamás se terminen de consumir mis ansias de huida, creo que el humo es el perfecto vehículo enmascarado y nacarado de un perfume de muchos más grados que el verano antaño. – Quiero salir de aquí- dice esta sentencia. ¿Adónde? Ni ella sabe, aunque inconsciente está de que el país que merece se iguala a la moneda que brilla siempre en la retina de su portavoz oficial.
Yo mismo soy
una política pasada
de copas, mi estilo
cien mil veces embriagado
cual un pájaro de la postrimería que pasea
en un acuario de realidad
estrellándose con el cristal que separa
la vida de la vida.
Advierto al lector:
esto NO es literatura, es un complejo MECANISMO DE DEFENSA...