4/24/2010
PERO, HAS DE SABER...
que en ningún momento divisé,
caían amantes y amigos sigilosos
que dormían en botellas nuevas
divagando la soledad acompañados
por ciertos fantasmas macilentos
que se vestían de mujeres tristes.
Y ahora, me cuesta entender el idioma vuestro
¡viejas bestias ovinas verdaderas!
Quiero difamar como el pájaro que se estrella
con la torre de vehemencia que se ve en el cielo,
fumar los cetros de sacerdotes aztecas
y follar con las doradas ninfas de la postrimería
cual aquella supernova colorida
que en el blanco y en el negro
igual a las ajadas cintas del gore,
construye unos muros con la forma del infinito.
Por qué te vas sucia perra deliciosa
y me haces botar de la boca
(del corazón)
todos tus oros enredados como el viento,
pretendiendo que cualquier transeúnte pedestre
pueda escuchar la imagen del enarbolado que he sido.
Prefiero estar loco y ser
muy eficaz con los sobresaltos de mis costillas,
con mi fama y mi tortura, mis lamidas y mis pastos
sin apellidos ni pañuelos: huérfano estepario
tan sólo quiero ser ese lobo de fuego
que desea en la dulce madriguera de tu pelo
descansar enrollado sobre su propio cuerpo
para qué el tuyo resista el amor verdadero.
4/22/2010
FRIDAY

Tengo fuego en la boca y sé
que mis palabras incineran los folios vacios,
las hojas, los ojos de los que lloran detenidos
en los latidos de mi corazón expresado en letras
fuliginosas, descaradamente matemáticas.
Hoy es una tarde lluviosa, sin embargo el sol aparece
dibujando en mí la conciencia del arco iris.
Bebo solo en una columna de jaspe del parque Bustamante
y palpo en mi guargüero el acido de mi letanía.
Algunos pájaros negros me miran con asombro,
ellos saben quién inventó la poesía.
Y también, quisiera ser yo los pálidos rostros que serpentean
exangües a mi alrededor difuso.
¿Por qué me han abandonado, si yo los caricaturice?
Los destinos son graciosos dentro de su cruenta epifanía,
tan sólo es una tarde de viernes
mas los arboles anacoretas bailan desproporcionados de niños.
Las piletas estallan en gotas de ángel macilento y dinámico
como un espectáculo humilde
que solamente dios podría apreciar en su soberbia crónica.
Hay una verbena de hojas rubicundas y promiscuas
ellas danzan en los vahos de Céfiro constipado
por el humo del porro gris de Santiago.
Me lleno de humores de alcohol en los capilares,
la emoción natural es la expresión de mi lejanía
del resto del mundo,
regreso a la habitación del hotel y me muero por cuatro horas.
Sigue lloviendo ahora en el infierno y mi corazón
se ve más roto que antes.
Debo mandarles señales de humo a mis mecenas paupérrimos,
le anuncio mi tristeza a alguna de las mujeres
para que sigamos emborrachándonos por el resto del ocaso,
ellas desechan la posibilidad de dormir en el regazo de mi litera,
en mi pecho sangrante de humo y cocaína,
quiero que duerman mientras se acaba la tormenta.
Un fénix cual un cristal disimulado
logra camuflarse con la lluvia que moja mi cuerpo abatido,
soy el lobo estepario
es cierto que mis cachorros están lejos en el tiempo,
pero sigo imaginando pernoctar
entre las suaves piernas de mi próximo viaje
hasta que la muerte me separe otra vez y otra vez.
4/17/2010
VIDA

Mírame, sabías? Mi camino lo trazó la arcaica serpiente,
todos los ojazos me vieron vomitando luces,
y sin embargo, me puse la ropa fresca que quería;
“me vestí de mujer triste”, una noche fría y negra,
en una habitación cóncava de la Rue Seminario
celebrando la anomia junto a tres mujeres desnudas y beodas
(mi vida es una película de lujo) y canté letanías del barranco
haciendo gárgaras con los cuatro botellones de blanco vino barato,
todo tenía el precio de la muerte colgando,
empero, al día siguiente, me vio Dios y un ángel volando
mojándome los pies en la pileta de un café literario.
Soy un peso pesado: bien se lo sabe tu mismísima madre,
el asunto es que juego con mis dados cargados con sangre,
esas gélidas flores acumulan en sus vientres flácidos
la epistemología de mis devaneos pendencieros y maliciosos.
Me doy todas las latas, las seis latas vacías de mi vida
Dios y el ángel con sus gafas oscuras miran y piensan,
gritamos garabatos postmodernos y globalizados
y nunca jamás llegó la policía con sus hocicos chuecos
aunque la droga fluía entre debates socio-políticos
de la vetusta y dorada Unión Soviética.
El amor poco a poco se posa rancio
entre
mi
entre
pierna,
sueño con los ojos fijados en esa mujer que me mira disimulada
y me acerco atrevido a dispararle corazones rotos que poseo
en mis bolsillos llenos de la nada.
No hay razones suficientes para olvidarla mañana;
pero se llamaba Karla como la más cara de las cortesanas de la burguesía,
ni siquiera mi departamento oscuro alojaría tanto deseo.
Me miro las manos en el espejo del baño
recorriendo como un cálido atleta la amplia dimensión de sus tetas.
Le remarco con mis uñas el tatuaje de su espalda
y le digo “adiós, el mundo es una quimera
destartalada como mi cama cuando volaste agitada”.
Luego, sólo queda lo gélido del látigo de la soledad sombría.
Dios se marchó borracho a sus aposentos
y los querubes se esconden
en los recovecos de la punta del cerro Santa Lucia.
Y desde allí me miran ociosos y distantes
hasta el próximo fin de mes
cuando mi billetera esté llena de dinero para comprar
(como no se debería)
esta hermosa lujuria que es mi vida.
4/14/2010
EL ROBO
Me lo han robado todo (o quizás todo se escapó en una leva
como un perro imbécil que depende de otros),
pero yo tenía en las manos los cuchillos de argento
para cocinarle el aliento agitado en la madrugada,
una residencia oscura en la mitad del abismo
con vista a otro edificio oscuro como él mismo,
colecciones de manchas de sangre en las paredes
perpendiculares al olvido que se devoraba un contorno
perdido en la cama, a la derecha del padre
retratos que hablando poseían la lógica sublime
que le falta al que no entiende
mis p a l a b r a s……o r i g i n a l e s.
Una planta perdida en el cielo del vidrio
poroso de un ojo con ríos rojos,
unas noches en velas azules y blancas
de todos los colores de lo negro del pensamiento,
unas noches desnudas y sus bragas que volaban
como pájaros perfumados por sabores íntimos y tiernos,
unas noches borrachas con destilados Europeos
prohibidos por castizos del siglo 10 y 8
por razones psicotrópicas que burlaban a santos.
Yo tenía el trofeo en la repisa de mi cerebro
y juntos lloramos en navidad y año nuevo:
cada año viejo sin perdón ni olvido
ni quimera ni suelo; yo tenía un mundo entero
y un mundo hecho jirones dónde habitaban los recuerdos
de vetustos amores imposibles y fugaces,
pero de pronto, un día que era invernal y desproporcionado
desaparecieron mis descabezadas muñecas del rincón de la litera.
Y no hay recompensa para quien la haya encontrado.
3/30/2010

Soliloquio
Te acuerdas de ti, adicto camarada?
De los niños altivos como un grupo de cobras
que jamás comprendieron la corona de los reyes
y cayeron en los recónditos precipicios del pensamiento?
Sin embargo germinamos cuatro mil veces
de la ajena matriz de quinceañeras promiscuas
y de ajadas seniles con las patas abiertas.
Y construimos este orfeón de latidos y cuchillos,
de misantropía y humedad cual la comisura del adobe
convertido en el hogar de un lúbrico animalucho.
Muchas cuentas impagas ha probado tu imago
el temor ancestral lo has soportado trémulo
cual un lobo de uvas escarbando lo etílico de la cepa,
muriendo a goterones como las piedras aztecas.
El pecado capital del ocio es tu boca
las vaginas, el oro, los gatos abandonados
han pintado tu camisa, tu gloria enajenada
fuera del universo primate que trabaja de estrella a estrella.
Ya no importaba el dinero ni nada de lo que había,
la mujer te ha abandonado con la caja de pandora
en mitad de la faena tus ojos se han varado
en el pozo azabache de debajo de tus cejas.
Sin pensar en tu madre, difunta enamorada
y los hermanos menores que celebran el ocaso,
el azulado padre de las joyas rutilantes,
que te brida lo que arremetes en la bóveda sinsentido.
Podrías volar pero el cemento de tu historia
te limita con sus raíces olvidadas en el infinito.
De los mundos paralelos has exprimido los choros
de salvajes marejadas apiladas en empresas.
Los asesinatos son quimeras en el fondo del pasillo
de tu alma maltrecha cual estatuas antiguas.
Sería el mundo la flor que halan niñas virginales
pero en el universo difuso dios juega con sus naipes.
La soledad es una vieja maldita que rompe los cristales
y sus orgasmos en el rictus traen enfermas secuelas.
El esplín se hace más gordo en el periódico de lo absurdo
y los parpados pesan más que los sueños de un mendigo
con la hembra serena que se baña en la playa de Coquimbo.
Ni tampoco esa rubia te sacará las hojas del huracán macilento
que devanea en tu cerebro cual un fauno aturdido,
si les dibujas el sexo con los bigotes a las serpientes
que se toman tu dinero en los zaguanes del infierno.
Recuerdas, mi amado amigo, que lo único que tenemos
es el lenguaje sublime que le damos a la existencia?.
3/22/2010
PÁJARO ROJO
Salí a volar, como un ave de colores
angustiada de su jaula entre muros transparentes
similares a los hielos.
Cargando con los cuerpos nonatos del delito,
primigenio en su morfología cual un ritual culposo,
y la vergüenza incluso tiñe bermellón esperanza,
la alegría de escarcha que cubre el rio negro.
A veces los cuchillos celebran con las venas
en un garito apartado de la conciencia de clase,
una muerte pequeña entre diversos extranjeros
alejados del metal que estructura el esqueleto.
De sublime mezcolanza se conforma esta amasijo
que está tan homogéneo como contrahecho y trastornado.
Me pudro en sus molleras tras el vomito espantoso
quisiese estrellarme contra algo que me recuerde una persona.
Ciertamente viajo por el aire de una norma
lo intangible del poder que se nomina rebeldía,
mas la alegría confundida se ha adherido a un peñasco
con sus dientes dorados del amor de la cerveza.
Tengo que vivir con el agua de Rocío
con las piernas de la novia casquivana del olvido
enredadas en mi mente como culebrillas melosas
que me matan suavemente y se beben mi dinero.
El amor se ha vuelto roma
y todo gira en espirales
se me caen de los ojos las babas de la melancolía,
para dibujar reminiscencias y puniciones a la cesantía
de decir que el trabajo es un plato de comida.
De lo alto se ve inmenso el esplín en las literas,
me sentiría como un dios pero no me he cambiado las calcetas.
Vuelo como un duelo, como una viuda en el espejo
trepidando solitaria una maraña sin cimientos,
en el aire ahora todo flota: era falso aquel vaho,
he escuchado, igualmente, mi nombre en otros labios
mejor pronunciado, con la dicción del enfermo,
los labios parecen, también, un delirio Sueco.
Tiendo a no considerar que desperté en la mañana.
Aún no es mañana y su soberbia me lisonjea
mientras me baño desnudo bajo el meado de las botellas
escuchando un ruido necio de iconos difusos
de pendejos, de maracas, de seniles contertulios
reaccionarios como luces de internet, de autos, de elites,
parafina, sushi y antiácidos
cual bestia con la tiña que se llama capital
cojeando por la nube rígida del asfalto de su calle.
Ya no quiero bajar del aire, aunque se agotarán mis alas,
se harán el polvo rutilante que cubrirá mi ataúd.
VICTIMA BIZARRA
No aprehendo nunca: soy bruto como los carbonos
que brillan en las joyas de desposeídos mandriles.
Me come la zorra cual un fruto silvestre
creyendo en un dios perniabierto y con ligas
y se deshace mi dinero como el agua en la vasija
de un cadáver con hambre acompañado por la nada.
No tengo solución, tropiezo cuarenta mil veces
con la nariz de una cualquiera.
Quisiese el mismo Pazuzu que me revelase al mundo
siendo un iracundo lanzador de saetas.
Mis nervios entorpecen el flujo del aire,
mas las sigo mirando con desprecio pasmoso,
no con petulancia: con los colmillos apretados, empachado
en el encéfalo con cocaína malsana.
Y sin renunciar al dolor buen verdugo, mi sangre es espesa
y no sale de Soma, por ende me arrepiento aunque no sea mi boca,
de poner mis metales en las puntitas de sus tetas,
viles coquetas, hacedme la cama, ya habrá otro rockero
que mejore mis versos.
Ustedes creen, acaso, en la litera empapada
por la silueta de vuestros cuerpos,
cuando las manos generan goces similares a sus madres,
en el fondo vuestro erotismo se traduce en esas voces
del padre y los novios que carecen de dinero
ya no palpare ni sus flancos ni sus sueños
quiero que se arrastren como un maniquí del infierno
que es este escaparate donde se gastan mi dinero
y me mienten como si yo no supiese que a la misma muerte espero.
Ay! Mis queridas, sois tan idiotas como los palomos en invierno
y sus gatos se abren fácil a los escupos de mis labios,
mientras genere las estupidez de la vida convencional.
He intentado amarlas pero seré la jeringa
tengo todos los canceres de sus piernas separadas ,
por eso me molesta que hablen de hastío
si ni siquiera conocen mi puño,
con un lápiz y las letras.
Ahora las logro penetrar
en las pupilas, para saber que lo peligroso no estaba en mis vísceras.
Siempre fueron una luna lejana y cambiante
con unas afiladas lenguas que atravesaban las paredes.
Y no bastó más que la porción de vuestra historia
para entender lo integral de las tinieblas que las consumen.
Como cardúmenes tarados he flotado en sus vientres
arrastrándome como una serpiente asustada por las manzanas
si supieran que incluso las he cuidado en las mañanas
cuando sucias reposaban con la conciencia en otro mundo
quimeras desdichadas! Cuantas alforjas he llenado
con el mineral de sus sollozos,
mas son como unas perras que se sientan en un trono
para disfrutar de las luchas entre absortos gladiadores
y reír y llorar, piden los besos del látigo
vuestras cicatrices son reminiscencias de sus primeros amores
y odian los idilios, a los arcaicos cantores
que al igual que yo pasean por sobre nubes y flores
silbando las melodías de los cementerios enormes
con la melancolía inmensa cual la doceava torre.
Nosotros nunca seremos del amor espectadores,
así que espero se atoren con mi falo en sus gargantas.
3/10/2010

Ahora las alas sin el viento
endurecido,
corren por el vaho de la soledad en su horizonte
perdido,
le debo plantas a los panteones exquisitos,
son el reflejo de los años mozos
donde sirven whisky de acero y caminan
de lado por mi vientre las espaldas
de cortesanas sonrientes
que vivieron en el colchón de lo efímero
el amor etéreo carcomido por lo lascivo del licor mencionado.
Sueño en las noches que jamás fue ella,
que se me cayó la melena en el pozo fenomenológico
y lo paralelo del cosmos se detuvo ante sus fauces
amorosas y destructivas…
nada en mis bolsillos brilla tanto
como su reminiscencia,
nada en derredor produce ese ardor de sino explosionado.
La noche ni siquiera cae, nunca se levantó del piso del tiempo,
no conoces el foramen magnifico de mi alma despótica y emocionada.
Han puesto electrodos en la sien de mi corazón,
los doctores también lloran mientras las enfermeras me lamen.
Yo sólo
decir tu nombre
he sabido
este sábado.

